El pensamiento y los Juegos Olímpicos

Capítulo 6

Pensamiento. Viola tricolor

VIOLA TRICOLOR (PENSAMIENTO): Gracias, Altea Malvavisco, de vistosos estambres.

Los protagonistas de este episodio se llaman Épito, Evadne y Yamo. Este último personaje tuvo el mismo nombre que yo, porque así era como los griegos antiguos llamaban a la flor Pensamiento: Yamo.

En primer lugar presentaré a Épito: fue un rey de Arcadia nieto del héroe Árcade y de la hamadríade Crisopeleya, cuya historia nos contó la Encina, que florece entre marzo y mayo.

ENCINA: Recordareis que dije que Árcade y Crisopeleya tuvieron dos hijos. Uno de ellos se llamó Élato y fue el padre de Épito.

VIOLA TRICOLOR (PENSAMIENTO): En segundo lugar está Evadne. La joven Evadne fue el fruto de la relación de una ninfa llamada Pitane con Poseidón, dios de las aguas y de los terremotos, al que los griegos llamaban el resonante conmovedor de la Tierra.

PAPIRO: Evadne quiere decir “en flor”.

VIOLA TRICOLOR (PENSAMIENTO): No recuerdo el motivo por el que la ninfa Pitane no quiso hacerse cargo de su hijita Evadne. Lo que recuerdo muy bien es que se la confió al rey Épito que estaba deseoso de tener hijos (6).

Épito crió y educó a Evadne como si fuera su propia hija, y con el tiempo Evadne se convirtió en una espléndida muchacha de violáceas trenzas (3). Tan atrayente que el mismo dios de la belleza, Apolo, quedó seducido por sus encantos.

Evadne

Evadne quedó embarazada de Apolo y, temerosa de la reacción de su padre adoptivo Épito, no le dijo nada e intentó ocultar su embarazo.

Pero a Épito no le pasó desapercibida la sombra de inquietud que velaba en ocasiones la mirada de su ahijada Evadne. Épito era observador y pronto se apercibió del embarazo de Evadne. Optó a su vez por no decirle  nada a la joven por el momento y en su lugar decidió ir a consultar al oráculo de Delfos.

Oráculo del dios Apolo en Delfos

Épito había emprendido el viaje a Delfos cuando a Evadne le sobrevino el parto y dio a luz en total soledad y silencio. Al amanecer, con el rostro surcado por las lágrimas y con el corazón encogido, Evadne abandonó a su hijo recién nacido en el monte, ocultándole entre …

Zarza. Rubus ulmifolius

ZARZA: ¡Unos juncos y un zarzal. Inmediatamente se arrepintió de lo que había hecho, pero le pareció que ya no había marcha atrás.

VIOLA TRICOLOR (PENSAMIENTO): Durante los días que siguieron Evadne se vio inmersa en una profunda desolación.

ZARZA: Pero regresemos con el bebé. Ahí podéis ver cómo dos serpientes de buen tamaño se le acercan sigilosamente. Yo me sentí invadida por una inexorable sensación fatalista. Pero ¡cuál no sería mi asombro cuando veo …

VIOLA TRICOLOR (PENSAMIENTO): … que una de ellas prepara un mullido lecho multicolor con mis flores. La otra, enrollando al niño en sus anillos, le deposita con cuidado sobre los Pensamientos. Luego le alimentaron con miel.

Mientras tanto, el oráculo de Delfos había revelado al rey Épito que el niño era hijo de Apolo y que su destino era convertirse en un gran adivino, fundador de una estirpe de augures infalibles.

Laurel. Laurus nobilis

LAUREL: Al fin y al cabo su padre Apolo era también el dios de la adivinación de quien yo, Laurel, fui el árbol divisa.

VIOLA TRICOLOR (PENSAMIENTO): Una vez que Épito comunicó a Evadne la noticia, le faltó tiempo a la chica para correr al monte, muerta de angustia por si se encontraba con que su hijo había sido devorado por alguna alimaña.

ZARZA: No le costó mucho encontrar el sitio donde cinco días antes había abandonado al pequeño.

VIOLA TRICOLOR (PENSAMIENTO): El niño dormía plácidamente y estaba cubierto con un manto de Pensamientos. Tomándolo en sus brazos Evadne le susurró con dulzura:

-“Le debes la vida a estas exquisitas flores, así que te llamarás como ellas: Yamo”.

PAPIRO: Yamo significa el niño de las violetas.

VIOLA TRICOLOR (PENSAMIENTO): Yamo creció fuerte y vital. Aquí le vemos convertido en un guapo adolescente.

Aprovechando que el día era transparente y el aire dulce, Yamo fue a zambullirse al río Alfeo, hijo, como todos los ríos, del Titán Océano y la Titánide Tethys. Allí imploró a su abuelo materno Poseidón y a su padre Apolo que se cumpliera su destino.

Yamo se quedó perplejo cuando oyó la voz grave y cálida de Apolo que le decía:

“Yamo, déjate conducir por mi voz”.

Así lo hizo Yamo, y comprobó que Apolo le llevó a Olimpia.

 – “Te establecerás aquí, Yamo, y aquí tendrás lo que buscas. Pero debes esperar a que un hombre llamado Heracles, un héroe hijo de Zeus, funde aquí unos Juegos que adquirirán gran fama” – continuó indicándole el flechador Apolo.

En Olimpia, Yamo recibió el don de la profecía. Su padre Apolo le enseñó también a comprender el lenguaje de las aves.

Yamo profetizaba en el altar de Zeus en Olimpia cuando Heracles fundó los Juegos Olímpicos.

ROSAL: “No podremos hablar de certamen más ilustre que el de Olimpia. De allí brota el himno celebérrimo que corona la fantasía de los poetas…”. (3)

TUYA*: ¿De quién son esos versos, Rosal silvestre?

ROSAL: De un poeta cumbre de la lírica que nació hacia el año 518 antes de Cristo: Píndaro.

Álamo blanco. Populus alba

ÁLAMO BLANCO: Mi madera era la única que podía utilizarse en los sacrificios a Zeus en Olimpia; por eso Heracles decidió traerme del Hades. Yo había crecido en el Hades a la orilla del estanque del Recuerdo. Os aseguro que el paisaje que me rodeaba era de una feroz desolación.

Olivo. Olea europaea

OLIVO: La región de Olimpia carecía de árboles, así que Heracles pensó en regresar al país de los Hiperbóreos, a un lugar donde le habían causado admiración los acebuches que crecían en las fuentes del Danubio.

Hiperbórea

Allí convenció a los sacerdotes de Apolo para que le dieran uno con el fin de plantarlo en Olimpia, en el recinto de Zeus. Cuando volvió a Olimpia ordenó que el árbitro coronase a los vencedores con sus hojas.

Este árbol, denominado el Olivo de la Corona Justa, se alzó durante mucho tiempo en el bosque sagrado que había detrás del templo de Zeus. Las ramas para las coronas tenía que cortarlas un niño con una hoz de oro.

VIOLA TRICOLOR (PENSAMIENTO): En lo que a mí concierne, ya he terminado, y tengo el honor de presentar a una flor tan graciosa que los humanos la siguen utilizando como planta ornamental. Ahora es tu turno, Scilla bifolia, planta perenne que creces en lugares frescos y umbrosos a lo largo de la costa mediterránea.

Escila. Scilla bifolia

Próxima lectura:

«Ulises entre Escila y la Higuera»

Capítulo 7

Elena Huerta Fernández para VISITARB MADRID