La flor de Aquiles y la zarza

Capítulo 22

Aquilea. Achillea millefolium

AQUILEA: Gracias, Moral, de frutos de agradable sabor. Lo que sí aborrezco es el encharcamiento; tanto como Aquiles aborrecía la cobardía.

Efectivamente, el rey Teutrante, cuya historia nos has contado, Moral, prohijó al personaje a quien yo me referiré a continuación. Se llamó Télefo.

Télefo y sus amigos

Pero antes me gustaría constatar que todos coincidís conmigo en el inmenso honor que representa estar así relacionado con el héroe más querido y admirado por los griegos: el intrépido, el aguerrido, el sin igual Aquiles el de los pies ligeros (4).

Me congratula poder decir que debo mi nombre al hijo del esforzado Peleo y de Tetis de magníficas trenzas, la Nereida más guapa y la más renombrada.

La nereida Teetis con un tritoncito

POSIDONIA: Que no te oiga su hermana Anfitrite, la esposa del dios Poseidón, que se considera la más distinguida y la más bella de las cincuenta hijas del infalible y sabio Nereo que, como dice Hesíodo, conoce  justos y sabios designios (2).

GRANADO: Pues yo votaría por Tetis. A mi juicio tenía más estilo.

AQUILEA: El rubio Aquiles descubrió el poder que tengo para detener las hemorragias.

Aquiles curando a Patroclo con la Aquilea millefolium
Tilo. Tilia spp.

TILO: Indudablemente lo hizo cuando era alumno del sabio Centauro Quirón. El padre de Aquiles, Peleo, era buen amigo del Centauro y le confió la educación del muchachito.

La educación de Aquiles, Francisco Hayez

AQUILEA: Tú lo sabes bien, Tilo, árbol de buen porte que puedes alcanzar gran altura. Como a otros jovenzuelos que estaban llamados a convertirse en futuros héroes,

La educacion de Aquiles, Sebastiano Conca

Quirón instruyó a Aquiles en el conocimiento de la ética …

La educación de Aquiles, Pedro Pablo Rubens

…en el arte de la guerra …

Jean-Baptiste Regnault

…en la caza;

Louis Jean Francois Lagrenee

también le enseñó música

y medicina, para lo cual debía conocer las propiedades de las plantas.

Aquiles perdió el hueso del tobillo a consecuencia de las prácticas a las que de pequeño le había sometido Tetis para hacerle inmortal. La Nereida introducía al niño en las aguas de la laguna Estigia, manteniéndole agarrado solo de uno de los talones. Todo el cuerpo del futuro héroe se volvió invulnerable excepto el punto por el que Tetis le tenía aferrado.

Tetis sumergiendo a Aquiles en la Estigia

Se rumoreó que Quirón implantó a Aquiles un hueso que había extraído del esqueleto de un gigante, que en vida había sido un excelente corredor. Hubo quien afirmó también que a ese hueso  se debía la admirable velocidad en la carrera de Aquiles.

ROSAL: El poeta Píndaro dice que Aquiles … “Era el asombro de Ártemis y de la intrépida Atenea cuando mataba ciervos, sin perros ni arteras redes, porque los aventajaba en la carrera” (3). Disculpa, Achillea, considerada desde antiguo planta muy poderosa.

AQUILEA: No hay nada que disculpar, Rosal, conocido también como Rosa canina por tus espinas. En la guerra de Troya, Aquiles curó, gracias a mí, a muchos de sus guerreros. Pero la persona más importante de los sanados por Aquiles no fue un aqueo, sino un misio; concretamente el rey de Misia, tierra pródiga en viñedos (3). Su nombre era Télefo.

ROBLE: Télefo estuvo a punto de palmarla.

PALMERA: ¿A punto de qué?

ROBLE: ¡De morirse! Estáis todos mazo anticuados en lo que a lenguaje se refiere. Deberíais poneros al día. ¡Hay que estar al loro!

BOJ: ¡¿Dónde?!

ROBLE: ¡La semilla que me …!

AQUILEA: Bueno. Si estáis de acuerdo me pongo a contar la historia de Télefo. Vaya por delante lo prestigioso de su estirpe: fue hijo de Heracles y de una princesa conocida como Auge.

PAPIRO: Auge significa resplandor.

AQUILEA: El oráculo de Delfos había vaticinado que la joven Auge tendría un hijo que sería el responsable directo de la muerte de sus tíos, los hermanos de su padre. Así que el padre de Auge la hizo prometer que se mantendría virgen, dedicando su virginidad a Atenea, la diosa de la inquisitiva mirada azul.

Auge

Pero el Oráculo de Delfos fallaba en pocas ocasiones. Un día Heracles fue huésped del padre de Auge y sucedió lo inevitable: el amor prendió en el corazón del héroe y de la joven.

Auge y Heracles
Camelia. Camellia sinensis

CAMELIA*: ¡Qué bonito lo expresaste, Aquilea!

GRANADO: Bueno, es una manera de decirlo … ¿verdad, Higuera?

HIGUERA: No sé lo que quieres decir Granado …

AQUILEA: A lo inevitable se une un detalle desgraciado, una absurda contingencia, y es que Auge y Heracles se aman en un recinto sagrado: el templo de Atenea.

Ruinas del templo de Atenea en Misia

El incidente provoca el enojo de la diosa de magnética mirada gris azulada, y la consecuencia es que una peste se cierne sobre la ciudad. Cuando se sabe que la culpa es de Auge …

La peste de Atenas. por Michael Sweerts.

ENCINA: ¡Ejem! ¡¿La culpa?!

AQUILEA: Tienes toda la razón, Encina que en tierras castellanas protegías del sol las reuniones de las mujeres. Retomo el discurso: cuando el padre de Auge conoce el embarazo de la joven, el castigo de la chica es inminente; castigo que, precisamente por proceder del padre, es aberrante, cruel e injusto.

Su padre, el hombre que debería quererla por encima de todos los demás, la condena a muerte. Y decreta que Auge debe ser abandonada en el mar.

Mujer embarazada, Otto Dix

ENCINA: ¡El muy …!

ROBLE: ¡…Capullo!

Zarza. Rubus ulmifolius

ZARZA: Con vuestro permiso, ahora tomo yo la palabra. El siniestro encargo recae en un tal Nauplio. Camino de la costa, Auge da a luz escondida por varios de mis arbustos. Yo hice un acopio de energía y aumenté de tamaño todo lo que pude para ocultarla a la vista de los que en aquella circunstancia no eran sus amigos y que no hicieron ningún intento de brindarle su apoyo (5).

Madre, por Modershon Beck

Auge besó temblando a su hijito y lo dejó escondido tras mis arbustos rota de dolor. Luego Nauplio no fue capaz de abandonarla en medio del mar y decidió venderla como esclava.

Una esclava en venta, por José Jiménez Aranda, Museo del Prado
Moral. Morus nigra

MORAL: Auge fue vendida al rey Teutrante (el del jabalí hablador), que nada más verla se enamoró de ella y la convirtió en su esposa.

ZARZA: Pero volvamos con el recién nacido. Ahí le tenéis, muerto de hambre y de frío. Protegido del viento por mis arbustos espinosos, el crío berrea como un cervatillo. Tal es así que se le acerca una cierva y comienza a olisquearle.

La cierva le proporciona calor y le amamanta durante unos días. Esto permite al niño conservar la vida hasta que unos pastores lo encuentran y se lo llevan.

Yo ahí le perdí la pista. Lo sentí por mí, porque, como comprenderéis, le había cogido cariño al crío. Pero me alegré mucho por él y le envié a través de mis raíces todas mis bendiciones vegetales. Me consta que otras plantas transmitieron el mensaje.

AQUILEA: Los pastores se lo llevaron al rey de la zona: Córito. El rey le puso por nombre Télefo y le crió como si fuese su hijo.

Télefo se hizo mayor y sucedió lo que el oráculo había profetizado y lo que estaba escrito que debía acontecer. Un mal día Télefo mató a los dos hermanos de su abuelo. Lo hizo sin saber quiénes eran.

El oráculo de Delfos volvió a pronunciarse: era necesario que Télefo se purificase del doble homicidio, para lo cual tenía que irse de la región; debía navegar a Misia al reino del rey Teutrante, de quien nos ha hablado el Moral. Teutrante procedería a purificar a Télefo.

Télefo emprende rumbo a Misia

El oráculo puso al joven otra condición: durante todo el camino debía permanecer totalmente mudo.

Boj. Buxus sempervirens

BOJ: Télefo hizo el viaje a Misia con un reputado compañero: el hijo de Atalanta. Yo conté la historia de Atalanta en nuestra primera reunión.

AQUILEA: El hecho de no cruzar palabra entre ellos supuso para ambos jóvenes un enorme esfuerzo.

Dos efebos, en Pedro Abad, Córdoba

Los dos muchachos llegaron a Misia en un momento muy oportuno, porque Idas, uno de los Argonautas compañero de Jasón, estaba atacando el reino de Teutrante. De Idas se decía que era el más fuerte de los mortales.

BOJ: A pesar de la fuerza de Idas, Télefo y el hijo de Atalanta le vencieron en la lucha. El hijo de Atalanta se llamaba Partenopeo y era realmente guapo, como su madre.

AQUILEA: Gracias, Boj, arbusto que puedes alcanzar talla de árbol, consagrado a Rea-Cibeles, diosa a la que agradan los torrentes cubiertos de vegetación (5).

Auge, la madre de Télefo, estaba en la corte del rey Teutrante. Recordaréis que he dicho que se había convertido en la esposa del rey. No me preguntéis cómo, porque no lo sé, pero la madre, esto es, Auge reconoció a su hijo. Como os podéis imaginar el encuentro fue muy emotivo.

El abrazo, asociacion de pintores sintítulos, Zaragoza
Forsitia. Forsythia intermedia

FORSITIA*: Tuvo que ser emocionante.

AQUILEA: Finalmente el rey Teutrante –que era una buena persona-  nombró a Télefo su heredero y le casó con su hija. De esa manera Télefo se convirtió, con el tiempo, en el rey de Misia.

La guerra de Troya se acercaba y los aqueos se habían embarcado para poner sitio a la odiada ciudad. Pero por error desembarcaron en la región de Misia y comenzaron a saquearla, confundiéndola con la región de Troya.

Télefo se puso al frente de sus hombres para defender su ciudad.

VID: Télefo corría perseguido de lejos por Aquiles,  cuando en ese instante surgió uno de mis arbustos de la tierra que hizo tropezar a Télefo, frenando su carrera. Pero sigue con el relato, Achillea Millefolium, que creces en prados y lugares yermos de Europa, Asia, África, Australia y América del Norte.

AQUILEA: Aquiles, aprovechando la circunstancia, le lanzó a Télefo su lanza de Fresno y le hirió en un muslo.

A pesar de estar tan malherido, Télefo pudo escapar del acoso del héroe de los pies ligeros.

Fresno de montaña. Fraxinus excelsior

FRESNO: La lanza de Fresno había sido un regalo del centauro Quirón al padre de Aquiles, Peleo. En aquella lanza de Fresno habían trabajado Atenea, la diosa de las luces, y Hefesto, el olímpico insigne por la habilidad de sus manos. Esta lanza pasó luego a ser propiedad de Aquiles. Pero continúa, Aquilea, cuyo tallo parece de terciopelo.

 AQUILEA: Aquella herida en el muslo no sanaba y Télefo decidió consultar a Apolo, dios de la medicina.

“Solo podrá curar la herida aquello que la ha producido” –se pronunció el dios.

“Aquello” era Aquiles. Así que Télefo decidió ir a buscar a Aquiles. Pero para encontrarle tenía que adentrarse en al campamento aqueo. Los aqueos estaban en el puerto de Áulide, dispuestos a guerrear -ahora sí-  contra Troya. 

Así que Télefo, más que nada por cautela, se disfrazó de mendigo cojo.

Mendigo, Goya

Camuflado de esta manera llegó a Aquiles, se dio a conocer y le contó lo sucedido, rogándole también que curase su infectada herida.

-“Yo te curaré, rey Télefo, pero ¿qué me ofreces tú a cambio?”– se pronunció el héroe con voz calmosa y una leve sonrisa dibujada en su hermoso rostro.

-“Si me curas la herida y me evitas este sufrimiento, te indicaré cómo llegar a Troya.”– le respondió Télefo que desfallecía por el dolor y la fiebre.  

-“Me parece bien… Pero hay algo más: deberás prometerme que no acudirás con los tuyos en apoyo de los troyanos”.

Télefo prometió. Aquiles aplicó una de mis plantas sobre la herida de Télefo y al poco tiempo este se curó.

Télefo era hombre de palabra y cumplió lo prometido. Pero se cuenta que, a su muerte, sus hijos sí lucharon como aliados de los troyanos.

Fin de mi historia. Espero que os haya gustado.

Cedro del Himalaya. Cedrus deodara

CEDRO DEL HIMALAYA*: Nos ha gustado; no lo dudes.

AQUILEA: Allí veo que la Centaurea de flores azules hace señas. Quieres hablar, ¿verdad, Centaurea de hojas lanceoladas?

Centaurea. Centaurea Cyanus

(*) En la portada de este libro aparece la flor de la Aquilea junto una escena en una cerámica griega que representa a Aquiles curando a un guerrero herido.

Proxima lectura

Capítulo 23 : La flor del buen centauro

Elena Huerta Fernández para VISITARB MADRID