La encina oracular y el pastorcillo ladrón. Capítulo 3:

Pino piñonero. Pinus pinea

PINO PIÑONERO: Dodona está cerca de la actual frontera de Grecia y Albania, en la región de Epiro. Al este de la isla de Corfú.

Ruinas en Dodona
Encina. Quercus ilex

ENCINA: ¡Excelente, Pino piñonero cuyas piñas se quemaban en los sacrificios al dios Dioniso! El Oráculo de Dodona estuvo dedicado al principio a la Gran diosa Madre de muchos nombres, bajo la advocación de Dione.

Dione en su trono representada en una moneda

Las sacerdotisas interpretaban la caída de las hojas del Árbol, o el crujido de las ramas por el viento como la respuesta oracular.

Roble. Quercus robur

ROBLE: Luego el Oráculo de Dodona pasó a pertenecer a Zeus. En realidad no se sabe si el Oráculo era una Encina o un Roble. En cualquier caso se trataba de un Quercus.

Rosal
Arce sicomoro. Acer pseudoplatatus
Avellano. Corylus avellana

AVELLANO: Esto es verídico. El lugar tenía una gran actividad en la Edad del Bronce. Y el Oráculo continuó activo hasta la época romana.

PINO PIÑONERO: El Oráculo estaba próximo al río Aqueloo, el más caudaloso de Grecia.

Rio Aqueloo

ROSAL: Y una divinidad muy querida por los griegos. Yo le estuve consagrado. Aqueloo fue el padre de las Sirenas de voz encantadora. Pido disculpas por la digresión.

ARCE SICÓMORO: Las Sirenas fueron unos genios marinos con rostro de mujer y cuerpo de ave.

Yo también me excuso, pero cuando oigo hablar de seres cuya configuración no es acorde con el orden regular de la naturaleza no puedo resistirlo; los monstruos son mi debilidad.

ENCINA: ¿Y nunca te ha llamado la atención, Arce, que la mayoría de los monstruos de la mitología sean femeninos?

Pero vuelvo a lo mío. El Oráculo de Dodona fue el más célebre de la antigüedad …

LAUREL: Después del Oráculo de Delfos, perteneciente a Apolo.

ROBLE: ¡A ver si mi hermana puede empezar a hablar de Mándilas de una vez!

ENCINA: He dicho que Mándilas era un joven pastor. Un atardecer de suave temperatura otoñal, Mándilas pastoreaba sus ovejas. Contemplaba cómo el sol pintaba de rojo una nube encima de la montaña, cuando vio, pastando en un prado cercano, el más hermoso carnero que nunca hubiera imaginado; pertenecía a un pastor vecino suyo. Mándilas se obsesionó con el carnero y finalmente no pudo resistir la tentación de robar aquel soberbio animal.

El pobre pastor víctima del robo buscó por todas partes su carnero. Como no lo encontraba, decidió acudir a mí. Yo a la sazón era la Encina más notoria de Dodona; diría más, de toda  Grecia. Era la Encina oracular de Dodona, dedicada en aquellos días a Zeus, dios del cielo, el relámpago y la tempestad. Cuando la sacerdotisa de la Encina preguntó al oráculo, la misma Encina respondió a través de la voz de su dríade:  

“El pastor más joven de la región es un ladrón”.

Mándilas había sido descubierto y, por supuesto, tuvo que devolver el carnero a su dueño.

Pero su corazón albergaba tal furia contra mí, que un frío anochecer sin luna cogió un hacha siniestra y a punto estuvo de llevar a cabo su vengativa intención de derribarme. Las nubes oscuras apenas se reflejaban en la fuente que yo tenía a mis pies y cuyo nombre era el mismo que el mío: la fuente de Dodona. En el agua pude ver reflejada la imagen de Mándilas blandiendo aquella mortífera hacha.

Pero el pastor ladrón no contaba con la diligencia de mi hamadríade. Esta soltó con presteza una de las palomas de la Encina Oracular. Mándilas se quedó desconcertado. Simplemente aquel hecho hizo que Mándilas recapacitase y olvidase su equivocada y desorbitada intención.

Mándilas sabía que, en tiempos, la Encina había sido elegida por el mismo Zeus, que se sirvió de una paloma para indicar  su deseo de que allí se estableciese su oráculo.

ROBLE: No quiero imaginar lo que hubiese hecho Zeus con el incauto Mándilas si llega a llevar a cabo su propósito inicial.

ENCINA: Y yo ya he llegado al final de mi intervención. Ahora le paso la palabra a …

Eucalipto. Eucalyptus

EUCALIPTO*: Perdona que te interrumpa, Encina que abres tu copa a poca altura. Al principio, el Mirto de frutos en baya negroazuladas nos informó de que la madre de las Gracias fue una Oceánide.

MIRTO: Eurínome.

EUCALIPTO*: Luego tú dijiste que la bisabuela de Árcade (que si no recuerdo mal se llamaba Melibea) era también una Oceánide. ¿Puedes explicarnos algo más sobre las Oceánides? Dijiste que eran más de un millar.

ENCINA: Lo haré encantada, Eucalipto de hoja perenne como la mía y de recto porte. El poeta Hesíodo –que vivió en el siglo VIII antes de Cristo- dice que eran tres mil. Con ello quiso indicar que fueron muchísimas.

Pero será después de un breve descanso

Proxima lectura:

Oceánides y Nereidas, la Maya