El lino y los tres linos

Capítulo 40

LINO: Gracias, Tejo, el honor es mío. En los misterios de Eleusis, los sacerdotes se coronaban con diademas tejidas de tus ramas, respetable Tejo de madera incomparable.

Mirto. Myrtus communis

MIRTO: También utilizaban ramas de Mirto para trenzar sus coronas.

PAPIRO: La palabra griega “linum” nombra a nuestra planta amiga. Habla, Lino, que Egipto produce en grandes cantidades por su cálido clima y por la poca elevación del suelo sobre el nivel del mar.

LINO: Allí tengo que aguantar los vientos abrasadores que soplan del desierto. ¡Hola a todos! Yo solo soy una humilde planta anual.

Nogal. Juglans regia

NOGAL: ¿A qué tanta humildad, Lino? Todos sabemos que eres una planta muy valiosa para esa extraña especie que actúa como si la Tierra fuese solo suya. Los humanos utilizan tu tallo hueco y estriado para confeccionar tejidos.

Utilizan tu semilla, denominada linaza para extraer harina y aceite

Te cultivan en casi todos los climas. En los países templados o fríos, cerca de la orilla del mar, es donde suministras, como planta filamentosa, los productos más selectos.

LINO: Todo eso es cierto, pero, viendo mi tamaño ¿acaso alguien me asociaría con algo tan grande y de tanta valía como la música?

Granado. Punica granatum

GRANADO: ¡Huy, sí que eres negativo, querido! Pues a mí el precioso color azul de tus pétalos me resulta muy musical.

LINO: La verdad  es que en la antigüedad varios  músicos geniales de la mitología fueron nombrados como yo.

Sauce blanco. Salix alba

SAUCE BLANCO: Decir Lino era decir música. Cuando Hesíodo habla de las Musas, escribe lo siguiente: “Y Urania entonces dio a luz a Lino, hijo muy amado, al que en verdad todos los aedos y citaristas mortales que existen celebran con trenos en los banquetes y coros; y a Lino invocan al comenzar y al terminar.” (2)

Calíope y Urania, por Simon Vouet

Urania es la Musa que Hesíodo nombra como la octava.

Almez. Celtis australis

ALMEZ: A la Musa Urania los artistas plásticos la suelen representar con un compás en la mano, o un globo terráqueo, o un niño que debe ser su hijo Lino.

OLMO: Uno de los fragmentos más fascinantes de la Ilíada es la descripción que hace Homero del escudo que el dios Hefesto, el ilustre cojo, labra para Aquiles,

Hefesto entrega las armas de Aquiles, una vez acabadas, a Tetis, madre de Aqiles
Maerten van Heemskerck 

En él aparecen representadas numerosas escenas, tan bien cinceladas que parecían vivas y con movimiento.

Dice así: “Y un muchacho tañía suave la lira armoniosa y entonaba con voz delicada un bellísimo lino; todos lo acompañaban cantando con voces alegres y con una cadencia de sus pies golpeaban el suelo.” (4)

Perdona tanta interrupción, Lino, que en el hemisferio norte floreces de febrero a abril.

LINO: Lino es el nombre de varios personajes mitológicos relacionados con la música  y también el nombre de un tipo de canción. Lino es la canción de la desaparición de los niños tempranamente arrebatados de la vida. ¿Comprendéis ahora el porqué de mi carácter pesimista?

AVELLANO: Heródoto –que al menos era historiador- dice que todos los pueblos, los fenicios, los chipriotas y los egipcios, cantan a Lino en canciones tristes, aunque el nombre sea distinto. Pero solo en Grecia se le conocía como el lamento de Lino.  Lino no es más que la personificación de un treno o himno fúnebre de la músia griega

LINO: Eso lo dirás tú, Avellano. Te puedo asegurar que en lo referente a esto no tienes ni idea.

Cornejo. Cornus spp.

CORNEJO: No hagas caso, Lino; sigue con tu exposición.

LINO: Gracias, Cornejo de madera valiosa por su dureza y resistencia. Diga el Avellano lo que quiera, los personajes míticos que se llamaron como yo son auténticas figuras míticas, cuya remotísima antigüedad explica que su nombre se transformase en el equivalente de una forma de canción de queja dolorosa.

Lo que pasa es que, como ocurre con tantos y tantos personajes de la Mitología, no hay conformidad acerca del padre o de la madre de Lino. La idea más compartida es que Lino fue hijo de una de las melodiosas Musas de diademas de oro (3).

Pero lo mitógrafos no se ponen de acuerdo acerca de si fue Urania, Calíope o Terpsícore. En cuanto al padre, se habla de Apolo, del mortal Anfimarao, hijo de Poseidón, o del también mortal Eagro, padre de Orfeo.

De ser esto último lo cierto, Orfeo y Lino serían hermanos.

​Tampoco hay consenso sobre la muerte de Lino. Unas veces muere a manos de Heracles. Otras, a manos de Apolo por su arrogancia. Otras, por las dentelladas de unos perros.

Robinia. Robinia pseudoacacia

ROBINIA*: Y tú no sabes cuál es la verdad…

LINO: Por supuesto que la sé, Robinia originaria de los Montes Apalaches. Tengo la  certeza de que todos los Linos existieron.

AVELLANO: La verd… ¡Aggg! ¡Pero si esta vez no he dicho nada!

ROBLE: Esa sonrisa sardónica, esa expresión de indulgencia perdonavidas lo dicen todo.

LINO: ¡Todos los Linos existieron y todos tuvieron una muerte prematura! ¡Ay!

NOGAL: ¡Venga,  supéralo, amigo! ¡Ha pasado mucho tiempo!

LINO: En lo que todas las versiones coinciden es exclusivamente en el hecho de que Tánatos arrebata a los Linos en plena juventud y en que su muerte es cantada con honda tristeza por las Musas. Se ofrecían sacrificios en la tumba de Lino en el Helicón, el monte de las Musas, de las que se decía: dichoso aquel del que se prendan (2).

Este primer Lino del que estoy hablando es beocio. En otras palabras, corresponde a una tradición de Beocia. según la cual sería el hermano mayor del inolvidable Orfeo y se decía que Lino había enseñado a muchos jovenes y entre ellos al mismo Orfeo la música y el canto.

Lino enseñando musica y canto

ROSAL: De aquí descendieron las selvas arrastradas por los cantos de Orfeo, que aprendió de su madre a contener el rápido curso de los ríos, el impulso de los ligeros vientos, y …

ENCINA: … y mover las encinas que escuchaban los dulcísimos acordes de su cítara.” (18). Se trata del poeta latino Horacio.

LINO: A Horacio se le cayó un árbol encima.

ROBLE: ¡Por Zeus, Lino, va a ser verdad que eres un poco gafe!

LINO: Pero es verídico. Y como era un poeta, escribió una oda. Precisamente la trece. La tituló “Contra un árbol”: “Maldito sea aquel que te plantó el primero en infausto día, y luego te trasladó con mano sacrílega  … árbol inicuo, que habías de caer sobre la cabeza de tu inocente dueño.” ¿Sigo? (18)

Tilo. Tilia spp.

TILO: No hace falta, Lino. Sáltate a Horacio. ¡Sigue con la historia del personaje mítico a quien debes tu nombre, anda!

LINO: También hubo quien difundió que el padre del primer Lino, el de Beocia, fue el propio Apolo. Esto es falso y ahora comprenderéis por qué.

Lo que sí que es cierto es que el dios Apolo, patrono de la música, regaló a Lino una lira de tres cuerdas de lino. Al chico se le ocurrió la idea de sustituir las cuerdas de lino de la lira por otras fabricadas de tripa de animal.  El tema fue que las cuerdas nuevas resultaron ser mucho más armoniosas. Lino se convirtió en un músico y cantante inigualable.

A oídos de Apolo llegó la noticia de que Lino había ido diciendo que el dios no era rival para él. Apolo, celoso, envió una de sus flechas mortales que acabó con la vida del pobre Lino.

¿Creéis que, si hubiera sido su hijo, Apolo le hubiese matado?

AVELLANO: ¡Bueno! Cosas más extrañas se han dicho aquí.

ALMENDRO: ¿Cómo, por ejemplo, que las “varitas mágicas” de las hadas se fabricaban con “ramitas” de tus árboles?

LINO: La muerte del primer Lino, el beocio, provocó una pena tal que se extendió a todo el mundo civilizado. Se concibió la canción de Lino como un lamento por su desaparición.

Lino había escrito sus canciones con letras pelasgas. Fue un sabio que inventó el ritmo y la melodía. Se dijo que también había sido maestro del gran músico Támiris, de quien hablaron el Jacinto, el Laurel y el Olmo de tronco recto y grueso.  

Tamiris, al que las musas dejaron ciego por jactarse de tocar y cantar mejor que ellas

Se creía que Lino fue enterrado en Tebas. Filipo, el padre de Alejandro Magno, se llevó sus huesos a Macedonia, pero un sueño le aconsejó que los devolviera y así lo hizo.

Psámate

Y ahora voy con el segundo Lino. Era de Argos y murió siendo muy pequeño. Este Lino sí fue hijo de Apolo y de la princesa Psámate, hija del rey de Argos Crotopo. Convencida de que su padre no iba a aceptar su embarazo, la joven Psámate lo disimula y cuando da a luz al niño, se lo confía a unos pastores.

Lino crece entre corderos; 

pero un funesto día los perros le atacan y acaban con su joven vida.

Cuando el abuelo Crotopo se entera, en vez de admitir su parte de culpa en el desgraciado incidente, se enfurece hasta tal punto que asesina a su propia hija Psámate.

Laurel. Laurus nobilis

LAUREL: Pero Apolo se enoja mucho más y venga la muerte de ambos inocentes enviando un engendro femenino que arrebataba a los recién nacidos de los brazos de sus madres. Se llamó Poine.

Poena, Poine

PAPIRO: Poine significa «castigo»

ENCINA: ¡Cómo no iba a ser femenino!

LINO: Entonces aparece en escena

ENCINA: Un héroe masculino ¿No?

LINO: Sí. Se llamó Corebo y mató a la monstruosa Poine. 

Pero entonces una peste se extendió por la ciudad. Se decidió consultar al oráculo de Apolo en Delfos. El dios sentenció que se instituyese un culto en honor de Psámate y de su hijo Lino.

En las celebraciones se cantaba un treno: ese canto de lamentación llamado lino. Durante las ceremonias que se celebraron en memoria de la madre y el niño se mataba a todo perro que se encontrase vagabundeando por las calles.

Pero la peste no cedía. Entonces es Corebo, el héroe, quien se dirige a Delfos. La Pitonisa le dio su trípode y le dijo: – “Cógelo y llévatelo. Allí donde se te caiga de las manos, erige un templo a Apolo”.

Y así sucedió: en el lugar donde el trípode se le cayó a Corebo de las manos, este levantó un templo al dios.

Y por último voy con el tercer Lino. El Lino que hace el número tres encontró la muerte a manos del jovencito Heracles que, como todos sabemos, ya desde pequeño tenía una fuerza descomunal, y a medida que iba creciendo su autocontrol disminuía.

Como de un príncipe se trataba, a Heracles se le buscaron los mejores maestros; no en vano era hijo de Zeus y de Alcmena, la esposa del rey de Tebas Anfitrión.

Heracles niño rodeado de juguetes

Para que enseñase a Heracles a luchar, había que pensar en alguien emparentado con Hermes. El dios Hermes era el inventor del arte del pugilato.

Pugil en un momento de descanso, escultura en bronce del 300 a.C.

El elegido fue Autólico, un hijo del dios. Hermes había hecho un curioso regalo a su hijo Autólico: poder robar sin ser descubierto.

Autólico, el personaje de ladrón del Cuento de Invierno, obra de Charles Robert Leslie  1836.

Hermes era el patrono de los ladrones, además de los comerciantes, lo pastores, los viajeros, los caminantes…

El padrastro de Heracles, Anfitrión, se encargó personalmente de enseñarle a conducir el carro.

Auriga, obra de Ulpiano Checa

Para instruir al joven príncipe en el manejo del arco nadie  mejor que alguien emparentado con Apolo, y este fue Éurito, un nieto del dios.

Hérecules disparando flechas a sus hijos, obra de Antonio Canova

El príncipe de Lacedemonia, Cástor hermano de Pólux y de Helena le enseñó a Heracles el arte de la guerra.

Castor y Polux, los guerreros que conquistaron las estrellas

Heracles mostró en todas estas artes grandes aptitudes. Pero era evidente que el príncipe de Tebas no tenía cualidades para la música.

A pesar de todo, se contrató a un músico afamado, llamado Lino, para que le instruyese también en este arte.

Fideo de Mileto, creacion de Victor Mora y Francisco Damis
Heracles tocando la lira, grabado hacia el 1600
Taurus, amigo de Fideo, el Heracles de los años 50/60

Una tarde sE produjo la siguiente situación desgraciada: Lino perdió la paciencia y le dio a Heracles un cachete.

Heracles respondió golpeando suavemente a Lino con la lira. El resultado no pudo ser peor para Lino.

-“Pero si le he dado flojito…”– se defendió el joven Heracles.

Aquello le valió al chico para que Anfitrión decidiese no insistir más en su educación musical. Y reprendió a Heracles:

“Viendo tu propensión al enojo y tu fuerza, será mejor que demos por terminada tu educación. Cuidarás en el campo de los rebaños”.

Y ya he terminado. Como habréis visto, ninguna de mis historias tiene un final feliz.

Nogal. Juglans regia

NOGAL: Eso no te ocurre a ti en exclusividad, Lino. Pero tus historias han sido muy interesantes y todos te damos las gracias, planta que prefieres terrenos arcillo-silíceos y que sea permeable la capa inferior.

Lino. Linum spp.

LINO: De nada. Eso es porque la sequía me perjudica. Aunque también me resulta perjudicial el exceso de humedad.

Próxima lectura: Capítulo 41

«Los inicios de Heracles»

Elena Huerta Fernández para VISITARB MADRID